Más de 15 años de experiencia en operaciones, ahora al servicio de quienes quieren aprender o delegar con confianza.

Leer más

01

Creemos que para trabajar en algo nuevo hay que empezar desde cero. Un título. Un certificado. Un rol oficial con ese nombre en el CV.

Una de las cosas que más escucho de mujeres que quieren empezar como Asistentes Virtuales es esto: "Es que yo no tengo experiencia."

Y cuando les pregunto qué han hecho en sus trabajos anteriores, me describen años coordinando equipos, manejando agendas de directivos, atendiendo clientes difíciles, organizando eventos, llevando el control de pagos y proveedores, resolviendo problemas que nadie más quería tocar.

Eso no es falta de experiencia. Es exactamente lo que una AV profesional hace todos los días.

02

Si en algún momento has hecho alguna de estas cosas, ya tienes base:

Manejar la agenda de alguien. Responder correos en nombre de otra persona. Coordinar reuniones. Dar seguimiento a tareas que otros olvidaban. Organizar archivos digitales.

03

Tienes más de lo que necesitas para empezar.

04

Siéntate y escribe todo lo que has hecho en tus trabajos anteriores. Todo.


Vas a sorprenderte de lo que encuentras.

Lo que el síndrome del impostor te hace creer

Que necesitas saber más. Que tienes que sentirte segura primero. Que cuando tengas suficiente experiencia, entonces sí vas a estar lista.

Por qué se siente tan real

Porque el síndrome del impostor se alimenta de comparación. Ves a otras AV con portafolios armados, testimonios, presencia en redes, y asumes que ellas empezaron así.

No empezaron así. Empezaron igual que tú, sin clientes, sin portafolio, con la misma voz en la cabeza.

Lo que sí puedes hacer hoy

No te pido que ignores la voz. Solo que no la obedezcas.

"Asistente virtual" puede significar casi cualquier cosa. Y eso, lejos de ayudar, complica mucho el arranque.

¿Quieres formarte como Asistente Virtual profesional? Estoy aquí para guiarte